Perú fue el mercado más movido de la semana en logística latinoamericana, con avances simultáneos en infraestructura portuaria, descongestión de proyectos y una innovación histórica en Callao. Para shippers y carriers, el país combina expansión de capacidad con una señal clara de modernización operativa y ambiental.
En una sola semana, Perú concentró la mayor ola de anuncios logísticos de América Latina: un plan acelerado para destrabar proyectos de puertos, aeropuertos y carreteras, la expansión del Muelle Sur del Callao hacia una capacidad de hasta 5 millones de TEU y el hito histórico de operar el primer sistema de shore power de la región en su principal puerto.[5][6][8]
Perú como epicentro de la agenda logística andina
En el tablero logístico latinoamericano de esta semana, Perú se movió como pieza central. Mientras Chile discute la competitividad de su sistema portuario[13], México sigue capitalizando el nearshoring[1] y Argentina atraviesa un compás de espera en infraestructura[12], Lima activó una ofensiva coordinada para destrabar inversiones clave en transporte de carga y conectividad multimodal.[8]
La nueva instancia de coordinación anunciada por el Gobierno peruano tiene un mandato claro: identificar cuellos de botella regulatorios, contractuales y administrativos que frenan proyectos en puertos, aeropuertos y rutas, y acelerar su ejecución.[8] En una región donde los costos logísticos pueden superar el 20 % del valor de la mercancía y donde un corredor bioceánico bien diseñado podría reducir hasta 40 % esos costos[4], la apuesta peruana es tanto doméstica como geopolítica: reposicionarse en el mapa de rutas que conectan el Atlántico, el Pacífico y los mercados asiáticos.
5 M
TEU de capacidad proyectada para el Muelle Sur del Callao[5]
-40%
Reducción potencial de costos logísticos con corredores bioceánicos integrados[4]
La coyuntura también importa: el alza del diésel para grandes consumidores en Bolivia amenaza con presionar al alza los costos de transporte en la región andina[14], lo que hace aún más urgente para Perú ganar eficiencia por el lado de infraestructura, digitalización y energías limpias para el transporte marítimo y terrestre.
Muelle Sur: duplicar capacidad para competir con los grandes hubs del Pacífico
La pieza más visible de esta ola de anuncios es la expansión del Muelle Sur del puerto del Callao, operado por DP World. De acuerdo con reportes recientes, el proyecto apunta a duplicar la capacidad portuaria de la terminal, llevándola hasta los 5 millones de TEU al año, apoyado en inversiones calificadas como récord.[5] En términos prácticos, esto coloca al Callao en una liga distinta dentro del Pacífico sur, acercándolo a los grandes nodos que compiten por los flujos Asia–Sudamérica.
La expansión del Muelle Sur no es solo una cuestión de metros de muelle o de equipamiento de patio. Implica mayores calados operativos, más grúas de pórtico de última generación y capacidad para atender buques de tamaño creciente, en un contexto en que las navieras concentran escalas y buscan puertos con suficiente productividad para minimizar tiempos de estadía.[5][13] Si Chile discute cómo mantener la continuidad operativa de sus puertos bajo condiciones climáticas y restricciones urbanas[13], Perú apuesta a un salto de escala que le permita absorber parte de esa demanda regional.
"La capacidad portuaria ya no es solo un tema de competitividad nacional; define quién se integra a las nuevas cadenas productivas regionales y quién queda como eslabón periférico."
— Análisis propio con base en tendencias de CEPAL y BID
La lógica logística es clara: un Muelle Sur ampliado permite al Callao posicionarse como puerto hub para la costa oeste sudamericana, redistribuyendo contenedores hacia puertos secundarios mediante servicios alimentadores y corredores terrestres hacia el interior del Perú y hacia Bolivia y Brasil. Esta visión se alinea con el concepto de corredor bioceánico discutido en la región, donde se plantea que una red integrada de rutas, ferrocarriles, puertos y aduanas armonizadas podría bajar hasta 40 % los costos logísticos de América Latina.[4]
Callao y el primer terminal con shore power de América Latina
Si el aumento de capacidad coloca al Callao en el mapa de los grandes hubs, el anuncio del primer sistema de shore power de América Latina lo pone en la vanguardia climática y tecnológica. DP World inauguró en su terminal sur el primer muelle de la región que permite a los buques conectarse a la red eléctrica en tierra, utilizando energía renovable mientras están atracados, en lugar de operar sus motores auxiliares a diésel.[6]
El salto no es menor. El shore power —también conocido como cold ironing— reduce las emisiones de CO2, óxidos de nitrógeno (NOx), óxidos de azufre (SOx) y material particulado en áreas portuarias densamente pobladas, mejorando la calidad del aire y alineando a los puertos con las exigencias de las cadenas globales que reportan huellas de carbono a sus clientes.[6] Mientras el alza del diésel en Bolivia genera tensiones en la economía de transporte tradicional[14], Callao envía una señal opuesta: descarbonizar parte de la operación marítima sin sacrificar competitividad.
1º
Terminal con shore power en toda América Latina (Callao)[6]
100%
Uso de electricidad renovable en el muelle según DP World[6]
En términos geopolíticos, el movimiento es estratégico. En un momento en que no se registraron grandes anuncios climáticos para México, Colombia, Chile, Argentina o Perú en la última semana, el componente de sostenibilidad energética portuaria en Callao destaca como un caso singular.[6] Esto le permite a Perú diferenciarse en un contexto en el que las cadenas de valor globales, incluyendo las vinculadas al nearshoring en México y Centroamérica[1][10], comienzan a ponderar criterios ambientales para decidir localizaciones y rutas logísticas.
Puertos, aeropuertos y rutas: destrabar el sistema, no solo proyectos aislados
Más allá del Callao, la estrategia del Gobierno peruano enfatiza una visión de sistema. La instancia de coordinación lanzada para “destrabar” proyectos apunta tanto a infraestructuras portuarias como a aeropuertos y carreteras.[8] La lectura es clara: sin accesos viales eficientes, expansión aeroportuaria y corredores terrestres competitivos, el aumento de capacidad portuaria corre el riesgo de convertirse en un cuello de botella desplazado hacia el hinterland.
Perú toma nota de experiencias regionales cercanas. En Chile, MSC señaló que el sistema portuario enfrenta desafíos de competitividad, particularmente en continuidad operativa y capacidad, lo que exige mejorar infraestructura y coordinación para evitar congestión y pérdidas de productividad.[13] En paralelo, ONE Chile propone ver a Valparaíso y San Antonio como un sistema logístico integrado, no como puertos rivales aislados.[9] Lima parece trasladar esa lógica al caso peruano: pensar puertos, aeropuertos y rutas como una red cohesiva, que responda a la misma estrategia de atracción de carga y servicios.
"La región está pasando de una lógica de proyectos dispersos a una de corredores integrados; el país que alinee mejor su infraestructura con estas rutas será el que capture más valor logístico."
— Interpretación basada en análisis sobre el corredor bioceánico latinoamericano[4]
La conexión con el corredor bioceánico no es retórica. El análisis reciente sobre esta iniciativa subraya que el impacto real en los costos logísticos vendrá de la combinación de rutas ampliadas, integración ferroviaria y fluvial, modernización portuaria y armonización aduanera.[4] En ese esquema, un Callao expandido y electrificado, conectado a un sistema de carreteras y eventualmente ferrocarriles eficientes, se vuelve un nodo natural de esa red, con capacidad de competir por carga de Brasil, Bolivia y el norte argentino.
Comparaciones regionales: de México a Argentina, el contraste con la ofensiva peruana
Mientras Perú acelera, el resto de la región ofrece un telón de fondo heterogéneo. México no registró esta semana anuncios logísticos específicos de gran escala, aunque el debate sobre nearshoring y corredores regionales sigue siendo central para su localización industrial, con análisis que destacan cómo la reconfiguración de cadenas globales impulsa la demanda de infraestructura logística en América Latina.[1] Sin embargo, buena parte de esa discusión se concentra en parques industriales y cadenas automotrices, más que en innovaciones portuarias puntuales.
En Colombia, las señales vienen más por el lado de los corredores bioceánicos y la integración de rutas, ferrocarriles y puertos dentro de una visión regional, aunque sin anuncios nuevos específicos en los últimos días.[4] Argentina, por su parte, aparece en un panorama económico regional marcado por tensiones macroeconómicas y un margen acotado para nueva inversión logística de gran escala.[12] Este contraste resalta la singularidad de la semana peruana: mientras otros países gestionan presiones internas, Lima avanza con una agenda coordinada de expansión portuaria y modernización energética.
Bolivia introduce un factor de riesgo transversal: el incremento del precio del diésel para grandes consumidores ha generado rechazo social y posibles movilizaciones, con implicancias directas sobre el costo del transporte de carga por carretera.[14] Para operadores que conectan Bolivia con puertos del Pacífico —incluyendo el Callao— esto puede traducirse en mayores costos totales, reforzando la importancia de ganancias de eficiencia en otros puntos de la cadena, como el tiempo de estadía portuaria, la productividad de las terminales y la digitalización aduanera.
Lo que viene: ¿puede Perú sostener esta ventaja logística?
La pregunta clave es si esta “mayor ola logística de la semana” en Perú se traduce en una ventaja sostenible o si se trata de un pico temporal de anuncios. La experiencia regional muestra que la ejecución es el verdadero cuello de botella: proyectos portuarios y viales en América Latina suelen enfrentar demoras por conflictos sociales, cambios regulatorios, problemas de financiamiento o debilidades en la gestión pública, que terminan diluyendo el impacto esperado por la inversión inicial.[8][12]
Sin embargo, hay elementos estructurales que juegan a favor de Perú. Primero, la convergencia entre ampliación de capacidad (Muelle Sur), innovación climática (shore power) y coordinación institucional (instancia para destrabar proyectos) apunta a un enfoque integral, no meramente reactivo.[5][6][8] Segundo, la coyuntura regional —con Chile revisando su estrategia portuaria, Bolivia tensionada por el costo del combustible y México más volcado a su frontera norte— deja una ventana para que Callao consolide su rol como puerta principal del Pacífico sur para el comercio extrarregional.
Para los operadores logísticos de la región, el mensaje es doble. Por un lado, Perú envía señales concretas de mejora de capacidad y sostenibilidad, lo que puede traducirse en más rutas, mayor frecuencia y mejores tiempos para quienes integren al Callao en sus redes. Por otro, la tendencia regional hacia corredores bioceánicos y sistemas portuarios integrados sugiere que las decisiones de hoy —sobre ubicación de centros de distribución, flujos de carga y contratos de largo plazo— deberán considerar no solo el estado actual de la infraestructura, sino la credibilidad de los planes de expansión y modernización.[4][9][13]
Fontes: Infobae Movant – Perú busca destrabar proyectos de puertos, aeropuertos y rutas
Biobio Chile – Perú busca duplicar capacidad portuaria en el Muelle Sur
Mundo Marítimo – MSC destaca desafíos en la competitividad del sistema portuario chileno
Mundo Marítimo – ONE Chile y la visión integrada de Valparaíso y San Antonio
Infobae Movant – El corredor bioceánico y la reducción de costos logísticos
Ken Research – Latin America logistics market and nearshoring
CEI – Panorama económico internacional agosto 2026
Infobae – Bolivia: aumento del diésel y posibles impactos logísticos
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