El tema más relevante para shippers y carriers es cómo el nearshoring sigue concentrando inversiones y flujo comercial en México, mientras la infraestructura y la conectividad siguen siendo el principal cuello de botella. Es la historia con mayor impacto regional porque combina oportunidad de demanda con riesgo operativo y de costos.
México concentra hoy la mayor ola de relocalización manufacturera de América Latina, pero esa misma fuerza está tensionando al límite una infraestructura logística que ya ubicaba al país apenas en el lugar 66 de 141 economías en desempeño logístico según el Banco Mundial, y donde más del 55% del comercio con Estados Unidos depende de solo cinco cruces fronterizos saturados.
México, todavía el epicentro del nearshoring en la región
En el tablero latinoamericano del nearshoring, México mantiene una ventaja difícil de replicar: frontera directa con el mayor mercado consumidor del mundo, el paraguas regulatorio del T‑MEC/USMCA y un ecosistema industrial instalado que Chile, Colombia o Argentina aún no pueden igualar.[3][5][9]
El nearshoring —la relocalización de procesos productivos hacia países cercanos al mercado objetivo— se consolidó como respuesta a la disrupción de cadenas globales tras la pandemia, la guerra comercial entre Estados Unidos y China y la invasión rusa a Ucrania.[3][4][5] Para Norteamérica, esa reconfiguración implica reemplazar parte de la manufactura asiática por capacidad instalada en México, con foco en sectores como automotriz, autopartes, electrónica, electrodomésticos y, crecientemente, dispositivos médicos.[3][4][7]
35%
Crecimiento reciente de la demanda de espacios industriales en México asociado al nearshoring
400
Empresas extranjeras estimadas que abrirán operaciones en México por nearshoring hacia finales de 2025
De acuerdo con análisis del mercado industrial, la demanda de espacios en México creció alrededor de 35% impulsada por proyectos de relocalización, con pronósticos de al menos 400 nuevas empresas extranjeras instalándose en el país gracias al nearshoring para finales de 2025 y una expansión adicional de 3 millones de m² industriales a 2027.[7] La frontera norte —Monterrey, Saltillo, Ciudad Juárez, Tijuana— concentra más del 50% de la nueva demanda, seguida por el Bajío (Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí) y polos emergentes como Reynosa y Ciudad Obregón.[7]
Un hub con pies de barro: infraestructura y cuellos de botella logísticos
La narrativa oficial y empresarial suele presentar a México como un hub logístico “listo” para absorber la ola de inversiones. La realidad es más frágil. Según el índice de desempeño logístico del Banco Mundial, México se ubica en el lugar 66 de 141 países en infraestructura, muy por debajo de lo que se esperaría para una economía integrada al mercado de Estados Unidos y aspirante a plataforma regional de manufactura.[1]
Un dato clave: alrededor del 55% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos cruzan por solo cinco puntos fronterizos —Laredo, Eagle Pass, Nogales, Calexico y El Paso— que concentran decenas de miles de millones de dólares en comercio al mes.[1] Laredo por sí solo superó los 19,600 millones de dólares en un solo mes, mientras que Eagle Pass movió cerca de 2,470 millones.[1] Esa hiperconcentración vuelve al sistema extremadamente vulnerable a cualquier interrupción: desde bloqueos y fallas de infraestructura hasta políticas más estrictas de inspección en la frontera.
"Más de la mitad del intercambio comercial de México con su principal socio cruza por apenas cinco puntos estratégicos; sin embargo, la calidad de la infraestructura vial y logística está lejos de corresponder a su peso económico."
— Análisis de desempeño logístico en México[1][8]
A nivel interno, los corredores carreteros que conectan la frontera con los clusters manufactureros del norte y el Bajío enfrentan congestión, rezago de mantenimiento y problemas de seguridad.[1][2][6] A esto se suma una red ferroviaria limitada en cobertura y capacidad para carga contenerizada, que obliga a sobrerreliar en el transporte carretero, elevando costos logísticos y huella de emisiones.[2][6][8]
Energía, talento y seguridad: los otros cuellos de botella del nearshoring
Los cuellos de botella logísticos se cruzan con otros tres factores críticos para la relocalización: energía, talento e inseguridad. El suministro eléctrico confiable y asequible se volvió una condición de entrada para proyectos intensivos en manufactura; sin embargo, la red enfrenta saturaciones regionales, episodios de interrupciones y tensiones entre generación fósil y renovable.[1][2]
Diversos análisis señalan que la creciente demanda de empresas que se relocalizan en México está poniendo a prueba la capacidad de la red eléctrica y la planificación energética de mediano plazo, especialmente en regiones industriales del norte.[1][2] En paralelo, la disponibilidad de talento técnico especializado —desde operadores logísticos hasta ingenieros de procesos y especialistas en automatización— se ha convertido en un freno para escalar operaciones en ciertos polos de nearshoring.[2][6]
La inseguridad añade una capa de riesgo operacional difícil de ignorar: robo de carga, extorsión, riesgos en rutas carreteras clave y presión sobre costos de seguros y escoltas.[2][4] Esta combinación de factores reduce la ventaja de costos que México ofrece frente a Asia y empuja a las empresas a incorporar primas de riesgo en sus modelos logísticos y financieros.
Comparación regional: por qué México sigue adelante… y por qué puede perder terreno
Desde Santiago hasta Bogotá, la conversación regional gira en torno a cómo capturar “un pedazo del nearshoring”. Sin embargo, ninguno de los principales países sudamericanos y andinos combina tres activos que sí tiene México:[3][5][8][9]
- Acceso terrestre inmediato al mercado estadounidense.
- Un megaacuerdo como el T‑MEC, con reglas de origen que incentivan la producción regional (por ejemplo, 75% de contenido regional en vehículos).[5]
- Un acervo industrial automotriz, electrónico y de autopartes maduro, con ecosistemas de proveedores ya instalados.[3][7][8]
Pero esa ventaja no es inmune. Los países del Cono Sur y la Alianza del Pacífico observan de cerca los cuellos de botella logísticos y regulatorios mexicanos como ventana de oportunidad. La saturación de cruces en el norte de México y los problemas de seguridad en corredores terrestres contrastan con puertos relativamente menos congestionados en Chile o Perú y con iniciativas de corredores bioceánicos que buscan conectar Brasil con el Pacífico a través de Bolivia, Paraguay y Argentina.[3][6][8]
Si México no acelera una agenda integral de infraestructura, logística y seguridad, parte de la relocalización podría optar por una estrategia multimodal: manufactura avanzada en México, pero segmentación de ciertas cadenas en Sudamérica o Centroamérica para diversificar riesgo, especialmente en industrias donde la logística marítima sigue siendo competitiva frente al camión transfronterizo.
Nearshoring “más promesa que realidad” si no se corrigen los cuellos de botella
Varios análisis críticos coinciden en que, pese al boom de anuncios, el nearshoring en México aún es “más promesa que realidad” cuando se mira el impacto efectivo en inversión productiva, encadenamientos locales y empleo de calidad.[4][8] Es decir: el país está capturando proyectos, pero no en la magnitud que sugeriría su posición geográfica, ni con la profundidad de integración de proveedores que demanda una estrategia de desarrollo industrial de largo plazo.[4][8]
La CEPAL y el BID llevan años subrayando que, sin una política integrada de infraestructura–transporte–logística y una gobernanza que cruce niveles de gobierno, las mejoras puntuales pierden impacto sistémico.[5][8] Aplicado al nearshoring, eso significa que no basta con nuevos parques industriales o ampliaciones aisladas de puertos: se requiere articular corredores completos —carretera, ferrocarril, aduanas, energía, conectividad digital— bajo una lógica de red y con métricas claras de desempeño logístico.
"La verdadera prueba del nearshoring en México no será cuántas plantas se anuncian, sino qué tan rápido se reducen los tiempos y costos logísticos a lo largo de corredores completos."
— Adaptado de análisis de logística en América Latina[6][8]
Agenda mínima para que México no pierda el liderazgo regional
De cara a los próximos años, el eje del nearshoring en América Latina seguirá pasando por México, pero la pregunta es si será un liderazgo cómodo o crecientemente erosionado por cuellos de botella internos. Una agenda mínima, vista desde la logística, incluye al menos cinco frentes:
- Reforzar cruces fronterizos críticos: ampliar capacidad física, agilizar procesos aduaneros y avanzar en ventanillas únicas binacionales para los cinco puntos que concentran 55% de las exportaciones a Estados Unidos.[1][6]
- Corredores logísticos integrados: priorizar inversiones en tramos con mayor valor agregado exportado, combinando carreteras, ferrocarril y nodos intermodales que conecten frontera, Bajío y puertos del Pacífico.[3][6][8]
- Seguridad en rutas estratégicas: esquemas de corredores seguros con monitoreo, patrullaje coordinado y seguros diseñados específicamente para cargas de alto valor en zonas de riesgo.[2][4]
- Agenda energética para el nearshoring: garantizar capacidad de generación y transmisión eléctrica en polos industriales, con una oferta creciente de energías renovables que responda a los estándares ESG de las multinacionales.[1][2]
- Talento y digitalización logística: formación acelerada de técnicos y mandos medios en operaciones, planeación y analítica, junto con la expansión de conectividad digital para soportar trazabilidad, visibilidad en tiempo real y automatización.[2][6][8]
Para el resto de América Latina, el nearshoring mexicano es a la vez referencia y advertencia. Referencia, porque demuestra que la proximidad geográfica y un acuerdo profundo como el T‑MEC pueden detonar oleadas de inversión. Advertencia, porque subraya que sin infraestructura logística robusta, energía suficiente y seguridad, el boom puede traducirse en una red de cuellos de botella cada vez más costosos.
Fontes: The Logistics World – Nearshoring en México enfrenta límites en infraestructura, energía y talento
Fontes: America Retail – México: Un camino escabroso hacia el nearshoring
Fontes: Dialogue Earth – Nearshoring en México, más promesa que realidad
Fontes: Suaid Global – Nearshoring en México: Guía Logística Completa
Fontes: Dicex – Nearshoring en México: cómo preparar la logística antes de que llegue la inversión
Fontes: Frontier Industrial – México como hub logístico del nearshoring: análisis y proyecciones 2025
Fontes: Revista Norteamérica – La singularidad del nearshoring en México
Fontes: Proyectos México – Nearshoring: Relocalización
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